¿Es posible hablar sin decir una sola palabra? ¿Podemos mirar a alguien y sin mover los labios transmitir miles de sensaciones? Pues sí, podemos decir mil cosas empleando nuestro propio cuerpo, ésto se llama comunicación no verbal y se basa en el lenguaje corporal que toda persona realiza cientos de veces, tanto consciente como inconscientemente, a lo largo del día.
Se estima que la importancia de la comunicación verbal es del entorno de un 30% frente a la no verbal que sería el 70% restante. Su origen puede ser fisiológico y generado por el entorno puesto que mucho antes de ser capaces de poder articular palabra nuestros antepasados empleaban gestos y sonidos. Esto ha ido evolucionando a lo largo de los siglos de una forma distinta en diferentes lugares del mundo pero con una esencia común, comunicar sin articular palabra alguna. Un ejemplo de éste lenguaje corporal sería poner los pies en la mesa, así en los Estados Unidos en ciertas situaciones se ve normal, mientras que en países musulmanes se entiende como un insulto.
La comunicación no verbal tiene como principales funciones expresar sentimientos y emociones, regular la comunicación, enfatizar el lenguaje verbal o incluso contradecirlo pero muchas de estas funciones no las realizamos conscientemente. Es decir, estamos dejando que la importancia del mensaje recaiga en ese 30%, estamos, quizá, invirtiendo un exceso de energía en hacernos entender sólo con un 30%. Y digo yo ¿Qué hacer para transmitir más eficientemente nuestros mensajes? Uno de los mayores ejemplos de la comunicación no verbal nos deleitará con un ejemplo.
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