"Dicho especialmente del lenguaje: Que puede entenderse de varios modos o admitir distintas interpretaciones y dar, por consiguiente, motivo a incertidumbre o confusión".
Y aquí estoy yo para romper una lanza en favor de la ambigüedad.
En esta entrada me declaro muy fan del lenguaje ambiguo. Este amigo que nos ha dado tantos momentos de confusión, risa y recuerdos. Porque sí, es verdad que unas palabras que no agregan significado sobran, pero pasan a ser uno de los pilares del humor, de las situaciones cómicas. ¿A quién no le ha pasado que al hablar con alguien, una palabra se confunde por otra y como resultado más de un buen rato ha caído? Seguro que a ti sí.
Espero, por tanto, que cada cual que lea estas líneas, se una a las filas de los militantes de la ambigüedad y defienda a capa y espada a este ser tan despreciado en esta asignatura.
